Panorama de homicidios en América Latina y El Caribe en 2025
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La reciente publicación del análisis de homicidios en América Latina y El Caribe en el año 2025 por parte de Insight Crime continúa mostrando un panorama complejo, con contrastes y diferencias subregionales.
Violencia en la región
Tal y como se recogía en el análisis publicado por Prosegur Research el año anterior, las tendencias para 2025 continúan configurando a América Latina y el Caribe como la región más violenta del planeta.
En total, al menos 108.838 personas fueron asesinadas durante 2025, con una tasa de en torno a 17,6 por cada 100.000 habitantes, contrastando con las 121.695 personas asesinadas durante 2024 y que suponía una tasa de 20 homicidios por cada 100.000 habitantes. No obstante, la propia disponibilidad desigual de los datos y otras problemáticas estadísticas sigue obligando a interpretar estas cifras con rigor y cautela.
Contrastes subregionales
La evolución de los homicidios en América Latina y El Caribe durante 2025 vuelve a reiterar una idea expresada anteriormente por los análisis de Prosegur Research: los datos, por sí solos, no son capaces de reflejar la realidad del territorio si no se leen en contexto.
A pesar de la mejora respecto al año anterior, esa disminución en la cifra de homicidios no responde a una transformación homogénea del entorno de seguridad, sino a trayectorias nacionales muy dispares, determinadas por factores como la disputa entre organizaciones criminales, la presión estatal, la fragmentación de mercados ilícitos o la capacidad institucional de cada país.
Analizando los datos a nivel subregional y nacional, se destacan tres grandes conclusiones e insights sobre los mismos:
En primer lugar, el Caribe continúa concentrando algunos de los entornos más violentos de todo el continente y del mundo. Al respecto, Haití ha registrado la tasa de homicidios más alta de la región, con 68 por cada 100.000 habitantes y un incremento de casi el 10% respecto a 2024. Se señala que los datos son incompletos, dado que el registro de los mismos se ha realizado hasta el mes de noviembre, y, además, organismos como las Naciones Unidas advierten que el amplio control de pandillas sobre ciertas zonas del país limita su acceso, dejando otros posibles homicidios sin registro a nivel nacional.
Entre las principales dinámicas criminales se destacan algunas como el crimen organizado, el tráfico de armas y actividades como el secuestro, en un contexto de erosión de gobernanza estatal y amplia gobernanza criminal.
Igualmente, otros países del entorno subregional también han registrado elevadas tasas de homicidios, como las Islas Turcas y Caicos, con 57,6 por cada 100.000 habitantes –a pesar de experimentar un descenso significativo del 44% respecto al año anterior- , o Santa Lucía, con una tasa de 38,9.
En segundo lugar, en lo que respecta a Suramérica, Ecuador se ha consolidado como uno de los principales casos de deterioro a nivel regional. En 2025 ha alcanzado los 9.216 homicidios, con una tasa de 50,9 por cada 100.000 habitantes, lo que supone un incremento del 31,2% respecto al año anterior y su nivel más elevado de su historia reciente.
Entre las dinámicas criminales se destacan los enfrentamientos entre bandas rivales, principalmente de los Choneros y los Lobos en la región de Manabí, tras las oleadas de detenciones llevadas a cabo por parte de las autoridades estatales y que derivaron en la captura de algunos líderes como Adolfo Macías, alias “Fito”, líder de los Choneros. Adicionalmente, las masacres carcelarias, con al menos 75 fallecidos en cuatro motines durante 2025, elevan la complejidad del fenómeno de la violencia en el país.
En tercer lugar, el panorama subregional en Centroamérica y México tampoco es uniforme. Diversos países del territorio han reducido sus tasas de homicidio en 2025, como El Salvador, con 82 homicidios registrados y una tasa de 1,3 por cada 100.000 habitantes -la más baja de su historia-, si bien los datos son incompletos o inexactos y dificultan su comparación con el entorno geográfico.
Por su parte, México, que también registra datos incompletos o con falta de fiabilidad, ha finalizado el año con una tasa de 15,4 y un descenso de casi el 20% respecto a 2024, con repuntes de violencia en zonas como el estado de Chihuahua y un incremento en desapariciones forzadas en territorios como Sinaloa.
En general, persisten focos de violencia asociados a actividades de pandillas y otros grupos criminales enfrentados, así como actividades de narcotráfico, extorsión y control de rutas, que en países como Guatemala ha derivado en un resurgimiento de la violencia dadas las rivalidades entre grupos como la Mara Salvatrucha y otros actores criminales locales.
Un panorama desigual
El balance de homicidios en América Latina y El Caribe en 2025 muestra un panorama desigual y fragmentado, con dinámicas locales y regionales que acentúan las dinámicas criminales en los distintos países del entorno geográfico.
Estas diferencias provocan una distribución poco homogénea en la violencia en la región, e incluso dentro de un mismo país, concentrándose en ocasiones en hotspots asociados a ejes logísticos, zonas fronterizas o áreas de disputa criminal.
La aparente mejora regional a nivel general convive con la acumulación de entornos volátiles, exigiendo una combinación de perspectivas y un análisis pausado, tanto a nivel macroentorno como a nivel microentorno o local.
En resumen, y en línea con anteriores análisis publicados por Prosegur Research, se mantiene el componente contextual de la violencia y su composición como problema complejo, debiendo tener en consideración fenómenos como la cifra oscura, la falta de datos, la baja fiabilidad o la percepción de inseguridad de los ciudadanos y las empresas.
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