Las ocho patologías de la innovación: qué son y cómo combatirlas

La innovación, como cualquier proceso humano, es imperfecta y variable, por lo que existen lo que en Prosegur Research denominamos patologías de la innovación tecnológica.

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La supervivencia empresarial en la actualidad es una tarea compleja para las organizaciones, dada la velocidad del cambio y la disrupción permanente a la que se enfrentan las corporaciones. En este sentido, algunos datos apuntan que en el siglo pasado la esperanza de vida de una compañía era de 67 años, mientras que en la actualidad se ha reducido a 15

En este escenario, la innovación se presenta no como una opción, sino como una condición esencial para la supervivencia. Lejos de ser un lujo reservado a momentos de bonanza, se convierte en la herramienta clave para anticiparse a los riesgos, responder a nuevos desafíos y construir futuros sostenibles.

 

La innovación es el mejor sistema inmunitario empresarial

La innovación es uno de los motores del crecimiento económico y el progreso empresarial. En materia de seguridad, adaptarse a las nuevas amenazas y responder a las más tradicionales requiere nuevas herramientas y formas de acción. La (in)seguridad, en todos los ámbitos, evoluciona de forma constante y se adapta al contexto político, social, económico y/o tecnológico vigente en un determinado territorio. Ello requiere una mentalidad de crecimiento y adaptación que asuma el constante cambio que experimenta el mundo, que entienda la seguridad como un concepto evolutivo y cada vez más amplio, y en el que se hace más necesario que nunca innovar.

Lo importante, por tanto, no es la innovación, lo importante es el futuro; y la innovación es la mejor forma de acercarnos a él, aprovechando el excepcional desarrollo tecnológico en el que vivimos.

No obstante, el camino de la innovación está lejos de ser lineal. Las organizaciones, al intentar innovar, suelen enfrentarse a obstáculos internos que dificultan o distorsionan el proceso. Comprender estas dinámicas disfuncionales es fundamental para evitarlas y liberar todo el potencial transformador de la innovación. 

 

Las ocho patologías de la innovación

Como todo lo humano, la innovación es un proceso imperfecto y variable, de manera que existen lo que en Prosegur Research denominamos patologías de la innovación tecnológica

  • Falta de cultura y hábitat: demandar innovación en un entorno sin cultura de innovación, donde agendas, reuniones y objetivos no permiten plantear alternativas ni ecosistemas de exploración, va a dar como resultado cualquier cosa menos innovación. Es un proceso que requiere inversión, recursos y tiempo y sobre todo algo que no se puede comprar: mentalidad.

 

  • Tecnocentrismo: desarrollar todo tipo de tecnologías orientadas a resultados, sin identificar las necesidades de las personas, tratando de incorporar innovaciones solo basadas en tecnología y, en ocasiones, incluso reinventando la rueda. Tratar de introducir nuestro desarrollo tecnológico favorito en cada idea no la hará más innovadora. El valor está en la idea, si requiere tecnología es otro asunto.

 

  • Ley de Amara: se basa en la sobrestimación de los efectos de una tecnología en el corto plazo y en la subestimación de los mismos a largo plazo. Cuando surge un nuevo desarrollo tendemos a pensar que va a cambiar el mundo de forma disruptiva, generando un hype, y pasado un tiempo y ante el incumplimiento de expectativas infradimensionamos su valor y su potencial. 

 

  • Fatiga innovativa: la necesidad constante de innovar es agotadora y tratar de vencer las resistencias culturales, los robos de ideas y la burocracia en las organizaciones genera un cansancio en sentido opuesto a la innovación.

 

  • Centralización: la innovación no debe convertirse en un compartimento estanco, aislada de los aspectos de negocio que afectan al conjunto de la compañía; muy al contrario, debe incorporarse en cada proceso, equipo y tarea en la medida de lo posible.

 

  • Dilema del innovador: es la situación en la que se debe decidir si continuar con la explotación del negocio, bien posicionado hasta el momento, o si explorar el negocio futuro, evitando la futura obsolescencia del actual. El gran reto es cómo encontrar el equilibrio entre ambos caminos tomando decisiones adecuadas a lo largo del tiempo.

 

  • Olvidarse de lo radicalmente humano: los modelos tradicionales en los que la tecnología se situaba en el centro del progreso se están superando gracias a la comprensión del progreso tecnológico como mejora de las capacidades humanas. Ese es el motivo por el cual dicho progreso tiene un foco humano cada vez mayor, lo que denominamos human-centric technology.

 

  • Ignorar a los actores externos: en ocasiones se considera la tecnología como algo entre las corporaciones y los usuarios, sin contemplar todo tipo de actores externos: tanto socios, proveedores y todo tipo de stakeholders, como competidores, criminales y adversarios. Conocer lo que otros entes desarrollan y aplican es vital para reaccionar adecuadamente, compartiendo o contraatacando, y en gran medida depende de generar una buena vigilancia digital. 

 

Innovar con propósito y coherencia

Si la innovación se lleva a cabo por personas, superar las limitaciones propias solo pasa por apoyarse en la tecnología para trabajar las competencias más humanas: el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas complejos, la influencia social, etc. Estas, combinadas con las técnicas y digitales requeridas para la propia tecnología, la experiencia de valor en seguridad y la autogestión, permiten a los protagonistas del cambio adquirir el rol adecuado y desempeñar las funciones innovadoras de manera óptima. Sin embargo, la competencia más significativa para resolver las patologías señaladas es la resolución estratégica de problemas, ya que engloba a las otras y permite generar una estrategia de lógica no ordinaria.

Si las empresas de éxito son las que generan nuevos productos y servicios, el potencial humano capacitado por la tecnología es la herramienta ideal para adaptar la organización a los tiempos actuales y prepararla para los cambios del futuro mediante la mejor ventaja competitiva: la innovación.

En este mundo en constante evolución se requiere un modelo de pensamiento con propósito y coherencia, tendente a la exploración del mundo, que intente entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Solo así se llega a la auténtica innovación, entendida como invención creativa accionable, que permite tomar decisiones estratégicas para anticipar los cambios e incluso, con suerte, formar parte de ellos.

Solo la humana mentalidad de crecimiento que asuma, con creatividad, valentía y serenidad, el valor de la tecnología y el crecimiento no lineal que caracteriza a la actualidad aprenderá a aprovechar los cambios y a impulsarse gracias al desarrollo tecnológico y marcará así esa diferencia competitiva.